Paraquat para el cultivo de té
El té es uno de los principales cultivos en la movida hacia una agricultura más sustentable.
Las principales cuestiones ambientales relacionadas con el cultivo del té son:
- Pérdida de hábitats y efectos sobre la biodiversidad
- Erosión del suelo sobre el terreno con frecuencia montañoso
- Contaminación del agua y reducción de la salud del suelo a causa de los agroquímicos
Se puede usar el paraquat para mantener una flora de malas hierbas no competitiva que proporciona hábitats para fomentar la biodiversidad y ayudar a evitar la erosión del suelo. El paraquat no afecta la salud del suelo y no contamina el suelo o las aguas de superficie.
El Instituto de Investigaciones sobre el Té en Sri Lanka recomienda usar paraquat como solución para el manejo de las malas hierbas permitiendo un uso reducido de glifosato e indica que:
“El desmalezado manual y el desmalezado químico con paraquat en rotación puede defenderse por sustentar la productividad y mantener un ambiente ecológicamente sano en las plantaciones de té”.
Ficha técnica del té
- 2.9 millones de ha se cultivan en todo el mundo, principalmente en Asia
- 81%: es el aumento en el área cosechada en Vietnam, uno de los cinco principales países productores, desde 1995
- 75 toneladas/ha de suelo se erosionan cada año en las plantaciones de té en las colinas de Sri Lanka
- 3 principales variedades: Assam, China, Camboya
El paraquat solo elimina el crecimiento superior de las malas hierbas bien establecidas y no afecta la germinación de las nuevas plántulas. Esto mantiene el equilibrio de la flora de malas hierbas y evita la inversión de malas hierbas a especies nocivas simplemente porque hay menos suelo desnudo para que colonicen. La presencia de una cubierta vegetativa no competitiva ayuda a estabilizar el suelo, resistiendo la erosión, y también proporciona hábitats para fomentar la biodiversidad. La vida silvestre estimulada incluirá depredadores de plagas de insectos, que de lo contrario deberían ser controlados químicamente.
La exclusiva combinación de propiedades biológicas y físico-químicas del paraquat, en particular su acción no sistémica y su extremadamente fuerte adsorción en el suelo, le otorgan un perfil ambiental muy robusto. Cuando el paraquat entra en contacto con el suelo, de inmediato se adhiere con firmeza a las partículas de suelo, inmovilizándolo e inactivándolo. El paraquat se puede pulverizar en forma segura entre surcos de cultivo sin miedo de dañar las plantas de té. No puede trasladarse hacia las raíces y hacia los brotes. El paraquat no puede ingresar a la corteza, lo cual significa que se lo puede pulverizar bien hasta la base de los arbustos.
Los suelos son capaces de adsorber grandes cantidades de paraquat. El contenido de arcilla es importante, pero incluso para los suelos más livianos la capacidad de adsorción en los primeros centímetros superiores es capaz de desactivar muchos kilogramos de paraquat por hectárea. Pequeñas cantidades de paraquat se liberan continuamente desde la arcilla al agua del suelo. Allí, los microbios del suelo lo degradan en dióxido de carbono, amoníaco y agua, evitando la acumulación en el suelo.
El paraquat no puede lixiviar al agua ya que está muy fuertemente adherido al suelo. Si se lo usa en la forma recomendada, el paraquat no es peligroso para los peces o invertebrados porque, además de su inmovilidad, aún si la pulverización con paraquat se deriva a los estanques, ríos o zanjas de agua, se elimina rápidamente por adsorción a las plantas y sedimentos y por la degradación microbiana.