“Estados Unidos es adicto al petróleo” reconoció el Presidente George W. Bush en su discurso inaugural de las sesiones parlamentarias en el 2006. Y, no es un problema exclusivo de los EE.UU., ni tampoco la adicción es solo al petróleo. Petróleo, carbón y gas natural son las reservas fósiles que activan nuestro planeta, pero ahora el centro de atención está en la biomasa de cultivos para proporcionar una fuente alternativa significativa de energía y materiales.
La labranza cero y el paraquat cumplen una función vital en la producción de suficiente biomasa al mismo tiempo que sustentan la producción de alimentos y protegen el medio ambiente.
En la actualidad, los biocombustibles se elaboran a partir de partes de cultivos que de lo contrario se cosecharían para elaborar alimentos, por ejemplo los cereales. Esto lleva a dos problemas:
No hay suficiente combustible
Potencialmente no hay suficiente alimento
El rinde del combustible – biodiesel o bioetanol – a partir de los aceites o del almidón que se encuentra en las semillas es relativamente bajo.