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Los agricultores en el sudoeste de China están adoptando la producción de maíz con labranza cero mediante el uso de paraquat para el control de las malas hierbas. Los pequeños agricultores trabajan una gran proporción de los cultivos de la región en campos ubicados en las laderas de las montañas. La erosión del suelo y la pérdida de la fertilidad son graves problemas. Los métodos tradicionales de desmalezado manual y mecánico demandan mucha mano de obra y con frecuencia no se pueden realizar a tiempo para lograr los mejores rindes.

Al reconocer estos problemas, se organizó un proyecto para enseñar a los agricultores y trabajadores de extensión a cultivar maíz con labranza cero. Se utilizaron ensayos experimentales en campo y sesiones de capacitación para mostrar cómo el uso de paraquat en un sistema con labranza cero podía mejorar la productividad del cultivo, la fertilidad del suelo y la subsistencia rural.
Maíz en China
Si bien la producción de arroz y trigo se ha mantenido bastante estable durante los últimos 15 años (ver cuadro) la de maíz ha aumentado en aproximadamente el 50%1. En 2009, el área de maíz cosechada superó a la de arroz por primera vez.

El paraquat siempre ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de los sistemas de cultivo con labranza cero en Brasil, y lo mismo ocurre en otros lugares. La labranza cero no solo ha ayudado a impulsar a Brasil al nivel de una ‘superpotencia’ agrícola, sino que también ha traído muchos beneficios sustentables al mejorar los suelos y reducir la erosión, aumentar la biodiversidad, reducir el uso de energía y mejorar la rentabilidad. Más recientemente, se ha reconocido la contribución que puede hacer la agricultura con labranza cero para combatir el cambio climático. Los suelos con labranza cero secuestran carbono en forma de materia orgánica y como hay menos pasadas de maquinaria por un campo, se utiliza considerablemente menos combustible.
El Programa ABC de Brasil
Los planes para aumentar el área en que se practica agricultura con labranza cero impacta fuertemente en el programa ABC del Ministerio de Agricultura de Brasil (Agricultura de Baixo Carbono, en portugués) lanzado en el año 2010 a fin de lograr reducciones en las emisiones de gas de efecto invernadero1.

Se fomenta la biodiversidad mediante la adopción de prácticas de labranza de conservación, en especial la labranza cero. La pulverización con un herbicida  no selectivo como el paraquat hace que se puedan controlar las malas hierbas sin necesidad de arar.
Las aves, en particular, se benefician cuando no se aran los campos o cuando la labranza es mínima en los sistemas de labranza de conservación. Al dejar rastrojo y residuos del cultivo anterior en la superficie del suelo y suelo sin labrar ni perturbar, se proporcionan hábitats para invertebrados y pequeños animales silvestres. Las especies de aves se alimentan de los granos esparcidos y de las semillas de las malas hierbas y cada vez se ve mayor cantidad de insectos o pequeños mamíferos.
Una de las especies de aves que se está desarrollando muy bien en este momento en los campos con labranza cero en las áreas de cultivo intensivo de soja al norte y al sur de San Pablo en Brasil es el búho de hoyo o tecolote llanero (Athene cunicularia).
Este animal se encuentra en gran parte de América del Norte y del Sur y, como su nombre lo indica, hace sus nidos y duerme en agujeros en la tierra, tal vez cavados por los perros.

Un herbicida a base de paraquat se ha convertido en una herramienta esencial de preparación de la tierra para los agricultores brasileros para detener la diseminación de malas hierbas resistentes al glifosato.
La adopción extensiva de variedades de soja GM tolerantes al glifosato ha llevado a que los agricultores utilicen este herbicida no selectivo para el control de las malas hierbas en forma excesiva y con demasiada frecuencia. Si bien el glifosato alienta la continua adopción de la labranza cero, con todos los beneficios para la conservación del suelo que esto trae, el uso excesivo fomenta también las malas hierbas resistentes al glifosato1. En la actualidad se estima que existen en Brasil hasta tres millones de hectáreas infestadas con cinco especies de malas hierbas que el glifosato ya no controla.
Sin embargo, se ha desarrollado un sistema integrado de control de malas hierbas para garantizar que se puedan preservar los beneficios del glifosato. Esto incluye seguir pulverizando glifosato para quema, pero luego justo antes o después de plantar el cultivo realizar una aplicación de herbicida basado en paraquat. Esta pulverización contiene un segundo ingrediente activo, el diurón.

Los productores de soja de Brasil enfrentan un dilema. La mayor cantidad de tierra con sistema de labranza cero está salvando el suelo y reduciendo el uso de energía, sin embargo, muchos agricultores que utilizan la labranza cero ahora descubren que las malas hierbas resistentes al glifosato están amenazando el éxito futuro.
En la actualidad se han adoptado los sistemas de labranza cero en aproximadamente el 70% de la tierra trabajada en el país, en particular para la soja. Brasil y los EE.UU. son los líderes en el mundo en labranza cero, sin embargo esto se ve amenazado por el aumento en el número de malas hierbas resistentes al glifosato. Un artículo reciente destacó la preocupación cada vez mayor de los agricultores estadounidenses (lea más).
Este es el primero de dos artículos que analizan el problema en Brasil – y una historia de éxito en la que actúa el herbicida basado en paraquat.
Labranza cero y cultivos GM
Se estima que la producción de soja sin cobertura del suelo en Brasil ocasiona la pérdida de 55 millones de toneladas de la capa superficial del suelo por año1.

Las técnicas de labranza de conservación rápidamente se han convertido en formas muy utilizadas de preparar los campos para el cultivo debido a sus beneficios ambientales y económicos. Los herbicidas no selectivos como el paraquat son componentes esenciales de la labranza de conservación porque los campos no se aran para enterrar las malas hierbas y la vegetación disecada, sino que la paja y el rastrojo proporcionan una cubierta protectora para el suelo.

El manejo integrado de malas hierbas y la labranza cero son herramientas agronómicas avanzadas con objetivos comunes para mejorar la eficiencia y la rentabilidad, reduciendo el impacto ambiental de la producción de cultivos. Si bien avanzadas en concepto, estas herramientas son directas y su uso puede adaptarse a todos los sistemas de cultivo, desde los altamente mecanizados a la agricultura de subsistencia, en todo el mundo.
La labranza es un medio comprobado de control de malas hierbas, por lo tanto ¿los otros métodos son lo suficientemente buenos como para usar en una técnica integrada de manejo de malas hierbas en sistemas de labranza cero? Este artículo examina cómo los agricultores pueden cosechar las bondades de ambas técnicas al mismo tiempo.

Los agricultores en todo el mundo saben cuán difícil es controlar las malas hierbas.

El paraquat se usa para controlar una amplia variedad de malas hierbas en todo el mundo, pero para controlar las malas hierbas en forma efectiva y sustentable es importante comprenderlas.
¿Por qué una planta se convierte en una mala hierba? ¿Cómo se pueden describir los distintos tipos de malas hierbas? ¿Cuáles son las características de las malas hierbas y de su crecimiento a las que pueden apuntar los herbicidas para un control exitoso?

“Estados Unidos es adicto al petróleo” reconoció el Presidente George W. Bush en su discurso inaugural de las sesiones parlamentarias en el 2006.  Y, no es un problema exclusivo de los EE.UU., ni tampoco la adicción es solo al petróleo. Petróleo, carbón y gas natural son las reservas fósiles que activan nuestro planeta, pero ahora el centro de atención está en la biomasa de cultivos para proporcionar una fuente alternativa significativa de energía y materiales.
La labranza cero y el paraquat cumplen una función vital en la producción de suficiente biomasa al mismo tiempo que sustentan la producción de alimentos y protegen el medio ambiente.
En la actualidad, los biocombustibles se elaboran a partir de partes de cultivos que de lo contrario se cosecharían para elaborar alimentos, por ejemplo los cereales. Esto lleva a dos problemas:

No hay suficiente combustible
Potencialmente no hay suficiente alimento

El rinde del combustible – biodiesel o bioetanol – a partir de los aceites o del almidón que se encuentra en las semillas es relativamente bajo.

El Paraquat y la agricultura sustentable, por Richard H. Bromilow
En este trabajo “El Paraquat y la agricultura sustentable”, el autor Richard H. Bromilow estudia el papel que desempeña el paraquat al apoyar la agricultura sustentable en todo el mundo.
Resumen: La agricultura sustentable es esencial para la supervivencia del hombre, en especial dado el aumento cada vez más rápido de la población. La expansión de la agricultura en las áreas restantes de vegetación natural no es deseable, ya que esto reduciría la biodiversidad en el planeta. Por lo tanto, es necesario mantener o de hecho mejorar los rindes de los cultivos en las tierras agrícolas existentes, ya sea en la escala de un pequeño productor o en explotaciones agrícolas más grandes.
Uno de los factores limitantes es con frecuencia el control de las malas hierbas; el control biológico de las malas hierbas por lo general tiene un uso limitado y el control mecánico es con frecuencia difícil con maquinaria o muy tedioso en forma manual. Por lo tanto, el uso de herbicidas se ha vuelto muy importante.